ABONADOS AL DESPRESTIGIO DEL MARKETING POLÍTICO

El otro día escuchaba el habitual alegato político-opinativo que Manuel Fuentes pregona a las 7 de la mañana en Els matins de Catalunya Radio. Quiero subrayar que no me gusta la cucharada política matutina que dan ciertas radios, y más cuando se arrogan la representatividad de todo un pueblo, de toda una nación, como si estos señores hubiesen sido escogidos en unas elecciones democráticas.

Pero el motivo de esta entrada no es criticar eso. Fuentes abrió el informativo matutino haciéndose eco de la reformulación del modelo autonómico propuesto por Aznar y las posteriores declaraciones de miembros del PP y del PSOE. En su discurso Manuel Fuentes criticaba la capacidad de persuasión de aquél que tiene más recursos  y daba a entender que el político sólo amplifica y defensa los intereses de las empresas qué le dan apoyo, convirtiéndose en un mero títere o portavoz de estos intereses.

Con esa reflexión me acordé de un libro que he leído recientemente (muy recomendable, por cierto), titulado “Marketing político: arte y ciencia de la persuasión en democracia” de Lourdes Martin Salgado. Quiero remarcar una reflexión muy interesante de la autora:

“Gran parte de la opinión pública hoy, avivada en buena medida por los periodistas, mantiene una “perspectiva platónica”: el marketing político recibe las mismas imputaciones que Platón dedicó hace veinticinco siglos a la retórica, acusaciones que transmiten la idea de que éstas son prácticas dedicadas a la manipulación y que quienes las practican no dudan en engañar deliberadamente para conseguir su objetivo”.

No hay duda de que la pervivencia y la alimentación de esta concepción negativa sobre la persuasión y las técnicas de marketing político siembra una imagen de manipulación, de trabajo en la sombra, de arte negro y de desprestigio de la profesión.

Ante ello, mi más rotundo rechazo. Las técnicas de marketing político no son inherentemente ni buenas ni malas. El intento de influir, de persuadir es consustancial a la democracia. Es más, la política es la que dice por qué y para qué hay que persuadir, mientras que el marketing político se limita a determinar el cómo.

Estamos acostumbrados a que el juicio de valor se aplique sobre el proceso de persuasión en sí mismo, y no a sus prácticas concretas.

Sin esta perspectiva, muchos caen en los tópicos, los perjuicios y los clichés fáciles para denostar una especialidad absolutamente necesaria para el buen funcionamento de la democracia y la buena codificación de las demandas ciudadanas a la política y a la inversa.  Como bien decía Aristóteles, en la disputa “retórica contra filosofía”, las técnicas de persuasión son medios útiles a un fin, están al servicio de unos objetivos.

Como dice Lourdes Martin Saldago: “La democracia es un sistema político que descansa en la comunicación persuasiva”. Y parece una paradoja, pero a muchos profesionales de la comunicación parece que no dudan en criticar y denostar a una profesión y unos profesionales que se dedican al mundo de la comunicación como ellos, pero no periodísticamente sino políticamente.

 

Anuncios

One thought on “ABONADOS AL DESPRESTIGIO DEL MARKETING POLÍTICO

  1. Pingback: Tweets that mention ABONADOS AL DESPRESTIGIO DEL MARKETING POLÍTICO « Packaging politics -- Topsy.com

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s