PROFESIONALIZACIÓN DE LA POLÍTICA Y ECLOSIÓN DE LA FIGURA DEL CONSULTOR

En España el gran obstáculo para la profesionalización de la política y las tareas de comunicación son las dinámicas de las formaciones políticas, donde las luchas internas por el acceso a las diferentes cotas de poder dificultan este proceso. Una cuestión tan fundamental como la comunicación aún dista del nivel de profesionalización que sería requerido y deseable, a semejanza de lo que ocurre en otros países con una cultura democrática muy desarrollada como Estados Unidos o Gran Bretaña. El estudio académico de este ámbito está creciendo pero aún es muy bajo. Poseer un escenario de cultura democrática desarrollada es un requisito que exige la profesionalización. Pero el tránsito acelerado hacia la sociedad del entretenimiento, la hipermediatización e hiperexposición de los distintos actores políticos y sociales, y el influjo del rápido desarrollo del marketing político, están precipitando la profesionalización de la política en nuestro país. Se ha asumido ya que la comunicación es una cuestión nuclear de todo proceso político para conseguir el éxito electoral y la confianza ciudadana.

De ahí que los partidos e instituciones se nutran cada vez más de profesionales de la comunicación, la politología, la demoscopia, la publicidad, las relaciones públicas para conducir la proyección del candidato y la obra de gobierno, controlar el mensaje el mensaje lo máximo posible y ceñirse a una estrategia política y de comunicación para no dejar nada al azar ni omitir ningún detalle. Se trata de aplicar la máxima profesionalización en todo el proceso político y comunicacional respondiendo a las necesidades de investigación, planificación y estrategia, donde los partidos y candidatos tienen la última palabra a la hora de tomar decisiones. Es en este contexto donde emerge con fuerza el sector de la consultoría política externa en España. El objetivo es aprovechar todas las oportunidades y minimizar los potenciales riesgos. Los equipos que rodean a los candidatos, cuentan cada vez más con más profesionales de distintos ámbitos, que ponen su principal activo, la especialización, y su experiencia al servicio de un partido, candidato o institución. Según Toni Aira la figura del consultor político aún está muy ligada a las estructuras de los partidos en los órganos de decisión de la organización, ya sea en el ámbito partidista o institucional. Además, suelen ser profesionales que acostumbran a trabajar para un mismo color político. Pero cada vez más los partidos confían en empresas para sus campañas electorales.

Toni Aira, en su libro Los guardianes del mensaje’ (2011) señala cuatro factores causantes de la tardía e incipiente consultoría política externa en España respecto otros países:

  1. España es una democracia de nuevo cuño. Tiene poco más de treinta años de existencia, y por lo tanto, una cultura democrática desarrollada aún por arraigar. Por ello la profesión ha llegado más tarde y tiene un recorrido limitado aún.
  2. El volumen de mercado es limitado de momento. Sistemas políticos como el estadounidense o el británico implican un circuito electoral mucho más amplio, con sistemas de elección más representativos, con listas abiertas y elecciones primarias. A pesar de ello, Aira señala el sector privado y el ámbito municipal como factores de dinamización en los últimos años del sector de la consultoría política y comunicación en España.
  3. El excesivo foco en la comunicación dentro del sector de la consultoría. En los países anglosajones, hay la implicación de perfiles más transversales en el asesoramiento a partidos y candidatos.
  4. La dependencia excesiva de los consultores y su ámbito de actuación a las estructuras partidistas. Los consultores políticos externos no intervienen en el proceso de elaboración del discurso, de la estrategia y del marketing en los procesos electorales si no es para consultar aspectos demoscópicos, mientras que a nivel institucional se hace la consulta bajo el interés general de los ciudadanos.

A pesar de todo ello, la figura del consultor político externo está empezando a adquirir importancia, caminando hacia un mayor grado de profesionalización, incorporándose de manera paulatina en el proceso político y reconociéndose como una disciplina más. Una prueba de ello es el creciente asociacionismo de los profesionales de la consultoría política, como atestigua el II Encuentro Internacional de la ACOP al cual asistí hace unas semanas.

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